ESTOS SON LOS PERSONAJES DE HASTA QUE TÚ TE VAYAS

A medida, de que vayan apareciendo nuevos personajes los iré agregando para que la novela sea mucho más fácil de leer.
José es el marido de Anita
Anita es la mujer de José
Amigo es el perro de ambos
María es una curandera querida por todos
Juan es el panadero, hombre muy afable
Don Federico es el patrón de José y marido de Doña Manolita
Doña Manolita es la mujer de Don Federico, está enferma de gravedad

sábado, 31 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 15

Ya nada fue igual, Luisa tuvo que soportar malos tratos verbales y físicos.
Era todavía muy joven, en aquellas fechas unos veinticinco años. Fue muy duro soportar aquello, aunque aguantó debido a sentirse culpable de lo ocurrido. Sabía que no había abandonado a Luisito, simplemente lo había dejado un momento en el salón. No podía imaginar la tragedia que se iba a desencadenar.

Esteban a partir de ahí ya no fue el mismo, pasó de ser un hombre enamorado a ser despótico y agresivo, hasta que un día ella ya no pudo más.

Pero antes de irse, dejó una nota encima de la mesa del salón.
-¡Jamás te perdonaré, no intentes buscarme, no volveré nunca contigo!
Aprovechó la ausencia de Esteban, cogió la maleta que tenía preparada desde hacía varios días y se fue. Cogió el tren, rumbo hacia aquel pueblo del que nunca ya marcharía.

El comienzo fue un poco duro, se sentía muy triste y depresiva pero se tuvo que espabilar al darse cuenta que  en su vientre ya llevaba a su futuro hijo.
Por él luchó como una leona, y poco a poco fue aceptando que el hombre de su vida y ella jamás estarían juntos. 
Hasta que llegó aquella carta, y sus sentimientos se revolvieron dentro de ella.
Autora Verónica O.M.
Continuará
HAY DOS POSTS
El anterior el capítulo nº 14 después este
Buen fin de semana a tod@s

viernes, 30 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nª 14
                                       
Se dispuso a leerla, pero antes de hacerlo tragó saliva.
Mi añorada Luisa, me tomo la libertad de escribirte...
Se detuvo, y permaneció largo tiempo con ella (carta) en la mano, se lo imaginó en plan humilde, y dado el carácter de Esteban no iba mucho con el, sin duda aquello era algo extraordinario.
Pero a pesar de eso, sabía que jamás lo perdonaría. Siguió leyendo, de vez en cuando se paraba y suspiraba.
Al acabar sus ojos brillaban demasiado, y antes de que sus lágrimas se desbordasen las apartó de un buen manotazo dejando un arañazo en su rostro, se lo había hecho con una de sus largas y cuidadas uñas.

Su rostro cambió por completo al acabar de leerla, si alguien la viese se daría cuenta de que estaba muy enfadada, pensó en lo que pudo ser y no fue, en todo su sufrimiento, en que podían haber estado juntos si aquella tragedia no hubiese sucedido.
Pensó en el pobre Luisito, un niño tan dicharachero que acabó electrocutado al meter sus deditos en el enchufe del salón, mientras ella fue a vigilar la comida que estaba cocinando.

Recordó aquel instante, se volvió como loca al verlo tendido en el suelo, y de qué forma...
Después todo pasó muy deprisa, la escucharon unas vecinas que acudieron a la casa de inmediato al oír sus gritos.
Una de ellas avisó a Esteban por teléfono, había encontrado su número en la agenda, que estaba al lado del mismo (teléfono)
La mujer quiso ser suave, sin conseguirlo.
-¡Luisito ha sufrido un accidente!

El hombre pegó un grito, y dijo demasiado alto
-¡Ya voy!
Verónica
Continuará
                                           

jueves, 29 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 13
                                                
Cuando cerró la puerta, Luisa se desmoronó al quedarse sola sin nadie que la mirase y se echó a llorar desconsolada.
Así se pasó mucho rato, sus ojos vertían más lágrimas que en muchos años. Trató de tranquilizarse sin conseguirlo apenas, cogió la carta de Esteban y la acercó a su rostro besándola, sin necesidad de leerla tenía la plena certeza que intentaba en ella un acercamiento.
Había sufrido mucho, con su desprecio y linchamiento, y eso era imposible de borrar por años que pasasen.
Lo seguía queriendo a pesar de todo, pero sabía que jamás perdonaría todo lo que el la había hecho sufrir.
¡Había sido muy ingrato! Ella no tuvo la culpa de lo sucedido, pero el cegado la culpó y culpó, hasta que ella cansada un día se marchó para nunca más volver.
A los pocos días de su marcha se dio cuenta de que estaba embarazada, y se juró que no iba a decirle nada al no merecérselo.
Intentó leerla, pero sus ojos parecían una fuente de agua clara que no paraba de manar. 
Verónica O.M.
Continuará

martes, 27 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nª 12
                                                        
-¡Prepararé café! 
Luisa, se  iba a dirigir hacia la cocina para prepararlo cuando su amiga con un gesto la detuvo.

-Otro día lo tomaremos con más calma.  Debo ventilar y limpiar un poco la casa, me vuelvo otra vez con mi hermana la pobre ya está muy mayor.
Diciendo esto la mujer se levantó, y le puso la mano en el hombro de Luisa.
-El mes que viene volveré otra vez, entonces te prometo quedarme más rato, querida.

Las dos mujeres se abrazaron con cariño, eran amigas de edades dispares, aunque Luisa que era la más joven ya tenía una edad importante. La acompañó a la puerta, pero antes de abrir la misma le preguntó.

-¿Nunca, me has dicho claramente si Esteban sabe que tenemos un hijo?
Lo dijo nerviosa, no sabiendo muy bien lo que quería escuchar.

-No sabe nada. Imagina como se pondría conmigo si alguna vez llega a enterarse. Me lo hiciste prometer, y para mi es más que suficiente para mantener la boca cerrada. Lee la carta, y no seas demasiado dura con el, pienso que  todavía te quiere.

-Pero el no pensó en mi, ni siquiera ha hecho por verme en tantos años.

-¡Querida Luisa! ¿Y con qué cara se presentaba aquí? Seguramente pensaría lo ibas a echar a patadas. En fin querida, me tengo que marchar.

Se despidieron hasta el mes próximo.
Autora Verónica O.M.
Continuará


                                                   



                                         

sábado, 24 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 10

 Diez años atrás, en el tiempo...
Luisa era una mujer guapa todavía, había tenido muchos pretendientes aunque ella a ninguno tuvo en cuenta.
El desengaño con Esteban, la dejó marcada como a fuego para siempre, ella lo intentó disimular, y lo hizo bien ya que no se le notaba aunque su trabajo le costaba, solamente lo sabía ella y Lola con la que mantenía una hermosa amistad.

Un día recibió su visita, se dieron un grandísimo abrazo al reencontrarse, ¡Tenían tanto de que hablar! Pero lo harían después con más calma.

Lola se sentó en el sofá de terciopelo rojo y que estaba reluciente, no sabía como su amiga lo hacía para que siguiese pareciendo nuevo.

-¿Que me cuentas Lola? 

La mujer tomó aire, antes de confesarle lo que la había traído hasta su casa.
-¡Te traigo una carta de Esteban!

Luisa cambió de semblante en un solo segundo, parecía como si los fantasmas del pasado hubiesen vuelto de nuevo para perturbarla. 

CAPÍTULO Nº 11


                                                                                   
Lola se asustó, debido a la palidez extrema de su amiga.

-¿Te pasa algo, Luisa? ¡ Me has asustado mujer!

-¡No, no me pasa nada! no te asustes, quizás ha sido por la impresión.

Lola se dirigió hacia la cocina, le trajo un vaso de agua que puso en sus manos.

La mujer bebió un poco del líquido transparente, y dejó el vaso abandonado encima de la pequeña mesa de centro.

-¡Mi sobrino está arrepentido! 
Lo soltó así a bocajarro, esperaba su reacción y que no tardó en llegar.

-¡Eso es su problema! Tú sabes lo mal que se portó conmigo, eso jamás lo pude ni podré olvidar. Te voy a preguntar algo... ¿tu sobrino no sabrá nada de nuestro hijo, verdad?

-¡Te lo prometí!  jamás rompo mis promesas ni juramentos. Aunque no quiero que te enfades conmigo querida, pero pienso que no hiciste lo correcto, me refiero a no hacerle partícipe de que estabas embarazada, si  Esteban lo hubiese sabido las cosas hubiesen sido muy diferentes.

Hubo un breve silencio por parte de ambas, fue Luisa quien lo rompió.
-He vivido solamente para mi hijo, no quise que viviese en sus carnes ese drama, lo he mantenido al margen en todo momento, y no me arrepiento de ello ni me arrepentiré jamás.

-Pero tu querías, a mi sobrino. ¿Ya lo has olvidado?

-¡No, para mi desgracia!, Jamás lo he podido olvidar, aunque al pasar tantos años ya me he acostumbrado a vivir sin el, Es como si hubiese aceptado que todo se terminó entre nosotros. ¿No sé si me entiendes?

-Claro que te entiendo, aunque sigo pensando que te equivocaste.
Autora Verónica O.M.
Continuará
                                              

miércoles, 21 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 8
                                                      
Paul, quedó largo rato mirando aquel sobre sin atreverse a romperlo. Se sentía, como si estuviese usurpando algo íntimo de su madre, sabía que ella no estaba pero la imaginó mirándolo desaprobadamente por aquello que estaba haciendo.
Se le erizó el vello, y se dijo que no tenía sentido sentir aquello.
Deseaba y temía a la vez, saber porque su madre tuvo aquel sobre escondido tanto tiempo.
Lo cogió, y ya sin titubeos lo rompió con cuidado ya que no quería dañar su contenido.

Podía oír como su corazón, golpeaba su pecho de puro nerviosismo.

Lo primero que observó fue una fotografía en la que habían tres personas, una era su madre de joven, junto a ella había un hombre también joven, dio por hecho que era el padre que nunca conoció, la tercera persona era un niño pequeño de grandes ojos, se dijo que aquel niño no era el.
 Se le volvió a erizar el vello

-¿Quien será ese niño? 

Aquello otro, parecía una carta y estaba fechada hacía unos diez años, se preguntó que de quien sería.
Miró la parte de atrás, allí había escrito y rubricado el nombre de su padre, Esteban Muñoz.
Recordó lo que su madre, cientos de veces le había dicho.
-¡Tu padre murió, tres meses antes de tu nacer!

Dentro de dos días cumplía treinta y ocho, allí debía haber alguna confusión, de pronto se empezó a sentir mal, se sentó encima de la cama y notó como si una pequeña mano le rozase el rostro.

-¡Me voy a volver loco!

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 9
                                                
Permaneció sentado en la cama de su madre, la carta la puso encima de sus piernas, y su vista la dirigió hacia un punto de la habitación sin ser consciente de ello.
Se tranquilizó como pudo sin conseguirlo del todo. Empezó a leer aquella misiva fechada diez años atrás.

Mi añorada Luisa, me tomo la libertad de escribirte con la esperanza de que no te sientas molesta por mi atrevimiento, la verdad es que jamás me lo perdonaría.
Te diré que pasado el tiempo, veo las cosas de otra forma mucho más clara y no ofuscado como antaño.
Humildemente te pido perdón, ya sé que no lo merezco pero aún así y todo te lo pido, con el deseo de que no seas demasiado dura conmigo.
Sé que no merezco otra cosa que tu desprecio, pero querida Luisa ya han pasado muchos años y deseo no sigas guardándome rencor.
Te pediría que volvieses conmigo, pero tengo claro que eso no sucedería jamás, así que no te lo voy a pedir.
Quiero que sepas que estoy muy arrepentido. Sé que fuiste una madre para mi hijo, y que no tuviste la culpa de su muerte. No sabes lo que me arrepiento de haberte culpado, eso jamás me lo perdonaré.
No me cambié de vivienda, sigo en la misma casa llena de duros recuerdos con los que he vivido tantos años desde que tu te fuiste, y entiendo a la perfección porqué lo hiciste, no fui demasiado justo contigo cosa que lamenté, lamento, y lamentaré toda mi vida. Desearía saber de ti, después de tantos años. 
Le daré esta carta a mi tía para que te la entregue, sé por ella que las dos vivís muy cerca.
Humildemente
Esteban Muñoz
Autora Verónica O.M.
Continuará

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 7
                                                      
Paul, cogió aquel sobre amarillento y dedujo que pertenecía a tiempo atrás, le entró curiosidad y no supo porqué también temor, a saber algo que su madre por el motivo que fuese quiso mantener en secreto.
Con mano temblorosa lo cogió entre sus manos, y abrió con cuidado con miedo a romper algo importante.
Una vez abierto intentó controlar los nervios, tomó aire, y despacito vació el contenido del mismo encima de la cama.
Percibió a su espalda como si alguien le tocase, y pensó eran sus nervios que le estaban jugando una mala pasada, aunque...

Una sombra pequeña y muy erguida, lo miraba con sus grandes ojos, en ellos no parecía percibirse nada perverso, si Paul lo hubiese podido ver se hubiese dado cuenta que destilaban bondad. Se situó enfrente de el, no queriendo perderse detalle de su reacción, al encontrarse con una parte del pasado no conocida.
Autora Verónica O.M.
Continuará




                                                     

domingo, 18 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 6
                                                
Llegó el domingo, Paul se levantó más tarde que un día laborable agradecido de poder descansar más.
Se dirigió hacia la cocina, se calentó un vaso de leche en el microondas, sacó de un armario el café soluble, dos terrones de azúcar, y la caja de galletas. Se sentó en el taburete saboreando su tardío desayuno, debido a la hora que ya era no tenía pensado comer nada más hasta la tarde.

Y se dispuso a registrar la casa esperando poder descubrir algo, ya que tenía la percepción de que allí pasaba algo.
Fue hacia la habitación de su madre, se suponía que también lo había sido de su padre en otros tiempos, aunque el eso nunca lo llegó a ver ya que había muerto antes de el nacer.
Jamás había tocado nada del armario de su madre, y al hacerlo sintió una sensación extraña.

Había ropa colgada y doblada muy pulcramente colocada, eso no le llamó la atención demasiado, sabía que su madre había sido una mujer muy ordenada y organizada.
Se subió en una silla, que descansaba en la pared a los pies de la gran cama, y miró en el altillo del armario.
Allí al parecer, solamente había mantas que olían a lavanda, se iba a bajar de la silla pero se lo pensó mejor y decidió bajarlas, total no era demasiado trabajo volverlas a colocar.
Al bajar dos a la vez y colocarlas encima de la cama, entre una y otra asomó algo.
La impresión que le dio, fue que su madre aquello lo había escondido por algún motivo.
Verónica O.M.
Continuará



                                              

jueves, 15 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 5

                                                  
Paul llegó a la casa, se dirigió directamente a la cocina, dónde en el fregadero se lavó las manos.
Buscó dentro de la nevera dos huevos, los que batió enérgicamente, echando dentro de ellos una lata de atún muy escurrida, y en un plis plas, la tortilla ya la tenía encima de la mesa de la cocina, dispuesta para ser engullida.
De un armario sacó un paquete de pan de molde, junto con los cubiertos, que puso encima de una servilleta de papel.
Se sentó en un taburete, y empezó a comer rápidamente.
Una naranja, fue todo su postre.

Acabó su frugal comida, depositó todos los cacharros dentro del fregadero y los cubrió con agua, a la noche después de cenar fregaría todo, con más calma.

A fuerza de vivir solo, se le había desarrollado la costumbre de hablar en voz alta.

-¿Bueno Paul, que hacemos me tumbo un rato, o doy un vistazo a la casa para ver si encuentro algo?
-Mejor será que me tumbe un rato, el domingo ya tendré tiempo para ello.

Se tumbó en el sofá después de descalzarse, cogió la mantita que tenía en él y se tapó las piernas.

A los pocos minutos, y boca arriba muy levemente ya se escuchaban sus ronquidos.

La sombra se quedó quieta a su lado, su intención era tocarlo, aunque en el último momento desistió.
Se quedó parada y observadora, no tenía intención de hacerle daño, muy al contrario.
Su intención era que supiera, que cosas habían pasado que el no sabía, pero todavía no había llegado el momento.
Dejaría que fuera el mismo, quien descubriera...
Debería todavía seguir esperando.
Verónica O.M.
Continuará



                                               
                                                    

martes, 13 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 4
                                              
                                               
Paul cerró la persiana metálica, no sin antes dejar la tienda barrida y en orden, para al abrir a la tarde tenerla a disposición de su clientela.
Paró en la barbería de Juan, un amigo de la infancia, que por un precio módico lo afeitaba, y aprovechaban mientras tanto para parlotear un poco.

-¡Pasa, Paul! siéntate que ya cierro la puerta, no vaya a ser que se me cuele alguno más, que sino hoy no como jajaja.
Dicho y hecho, cerró la puerta.
-¿Que te cuentas?

-¡Pues ya ves! un poco cansado de tanto ajetreo, ya tengo ganas de llegar a casa comer y echarme un rato para descansar, que me espera una tarde que ni te cuento.

-¡Eso es buena señal, no te quejes tanto! que tener trabajo es lo que interesa que sino...

-Tienes razón, últimamente no estoy en mis cabales.

-¿Qué te pasa, hombre?

-¿No te vas a reír si te lo cuento?

-Pues claro que no, ¡que cosas tienes!

-Ya sabes que estoy en casa de mi madre, no sé si es porque hace poco que murió pero estoy ahí intranquilo, será mi imaginación pero escucho como si un bebé llorase.

-¡Serán figuraciones tuyas!, en la casa más próxima que yo sepa no hay ningún bebé, pero si dos viejos carcamales, ¡anda Paul no me seas criatura que ya tienes canas! jajaja.

-¡Tú ríete, pero es cierto!

Cuando ya estaba afeitado pagó el servicio, y se despidió de Juan que ya se disponía para ir a su casa a comer, y descansar un rato ya que a las cuatro treinta de la tarde volvía a abrir la barbería- peluquería.

Y Paul se dirigió a casa de su madre, y pensó que la echaba muchísimo de menos.
Verónica O.M.
Continuará



domingo, 11 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 3

                                                        
Paul paró el despertador para que dejase de sonar, y dispuesto a levantarse para ducharse. Se sentía muy bien aquella mañana, y aunque la noche anterior estaba preocupado por aquel llanto, pasó a  un segundo plano al acordarse de haber percibido aunque fuese en sueños una caricia. Eso por lo menos era lo que el creía, aunque...

Se dirigió hacia el cuarto de baño, dónde se quitó el pijama, y se metió deprisa en la ducha ya que no puso  la calefacción, no le gustaba demasiado el calor. Se duchó deprisa y vistió, dirigiéndose hacia la cocina, dónde en un pequeño microondas se calentó un vaso de leche, al que echó una cucharadita de café soluble, y dos terrones de azúcar. Sacó del armario de la cocina, una caja de galletas, cogió tres y se las comió con hambre, acompañándolas con el café con leche.

Ya estaba dispuesto a enfrentarse, con una larga mañana de trabajo. El mismo, lo tenía a tres calles de allí, su trayecto lo hizo caminando. La tienda de comestibles le funcionaba bien, ya que cerca de ella no había ninguna otra que le hiciera la competencia.

La mañana la tuvo movida, ya que se acercaba el fin de semana y era cuando más ventas hacía.
Verónica
Continuará




miércoles, 7 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 2
                                                 
Aquella noche Paul no podía dormir, ya que el llanto de aquel bebé lo tenía clavado en sus oídos, de tal manera que ya no sabía si lo oía en verdad, o era una jugada de su imaginación.
Se levantó de la cama, y se dirigió hacia la cocina, para beber un vaso de agua, y mientras tanto hacer tiempo, para ver si el sueño hacia su aparición.
Abrió una puerta del armario, que estaba situado en la parte de arriba, y sacó un vaso grande, llenándolo con el contenido de una botella de agua mineral.
Después de beber el agua, lo dejó metido dentro del fregadero.
Ya iba camino de la habitación, cuando de pronto aquel llanto, le puso el vello de punta, parecía venir de muy cerca.
Decidió que quería averiguar, de dónde venía....

Revisó por encima la casa, y no encontró nada. 
Y se fue a la cama pensando que al día siguiente con más tiempo, la revisaría palmo a palmo, cuando volviera de su trabajo.

-¡Aquí, pasa algo muy extraño! tengo que averiguarlo.

A los quince minutos, se oía un levísimo ronquido, se había ya quedado dormido.

Una sombra muy pequeña, se movía por la habitación, se situó a su lado y le tocó la cara.
Paul seguía durmiendo, pero percibió como si alguien lo acariciase.
Al despertar con el sonido del despertador, se acordó de aquello, pero imaginó que lo había soñado.
Verónica O.M.
Continuará




domingo, 4 de agosto de 2013

NOVELA DE MISTERIO

Secretos enterrados nueva novela para este blog.
Capítulo nº1

Hacía dos meses, que la última habitante de la casa había fallecido, su hijo al intentar ponerse en contacto con ella por teléfono, y no poder hacerlo se personó en el domicilio familiar, y se encontró con una desagradable sorpresa, ya que estaba fallecida.
Tuvo que llamar al médico rural, y el certificó que hacía apenas unas cinco horas, que el último aliento se le había escapado.

Vivía muy cerca de allí, a unos pocos kilómetros, marchó al casarse con Sophie, y una vez separados al cabo de tres años, se quedó en la vivienda que había compartido con su mujer, ya que fue ella la que decidió marcharse, al haberse enamorado de otro hombre.

Pero al fallecer su madre, decidió quedarse en la casa familiar, le daba igual quedarse allí, que marcharse a la suya, ya que vivía completamente solo.
Fue en busca de sus enseres personales, además de prendas de vestir, no demasiadas pero si las suficientes para un tiempo.

Ocupó su antigua habitación, al final del pasillo....

Por las noches y desde el primer momento, escuchaba como si un bebé llorase. Se dijo que no podía ser, y que seguramente serían figuraciones suyas, ya que la casa más cercana estaba bastante alejada, y era imposible oír tan claramente aquel llanto.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 2 de agosto de 2013

PITA Y PITO DOS SIMPÁTICOS PERRITOS 12 FINAL

Bonito dibujo de internet

Al día siguiente se levantaron muy pronto, ya tenían en la mesa de la cocina (color rosa) un rico desayuno. Desayunaron con mucho apetito.


-Bueno, ya debéis ir para la escuela, os espera un día bonito.


Pita le dio a su mamá un besito, Pito muy educado se mantenía en un segundo plano, esperando a su amiguita para irse a la escuela. Tuvieron cuidado al cruzar las calles, sus mamás siempre les recordaban que cruzaran por el semáforo, cuando estuviera verde. Así lo hicieron.


Se cruzaron en la entrada con mas perritos, la profesora estaba de pié para darles los buenos días a todos ellos.

-¡Buenos días! Podéis sentaros.

La mañana rápidamente, todos eran bastante listos, las explicaciones de la maestra daban su fruto muy merecido.

-Podéis ir al patio a jugar un ratito, tenéis media hora. Adelante.

Jugaron, y jugaron, pasándoselo todos muy bien.

Volvieron a la clase (aula) y continuaron con sus lecciones y ejercicios. La mañana pasó en un visto y no visto.
-Ya os podéis marchar -dijo la profesora-.

Así pasaron muchos días, la escuela, el parque, alguna salida que hacían con la mamá de Pita al cine, a merendar...

Llegaron del colegio, muy contentos, hablando de sus cosillas. Y llamaron a la puerta.

-Ya va, ya va, un momento.


-¡Hola mamá!


-¡Hola cariño!


-¡Hola, señora María!


-¡Hola Pito! Entrad que tengo una sorpresa.


Entraron los dos, allí dentro habían dos familiares, Pito dio un grito de alegría.

-¡Mamá, abuela!
Se echó en brazos de las dos, muy emocionada la abuelita lo abrazó con muchísimo cariño.
-Mi querido nietecito. ¡Cuanto te he echado de menos!

-Y yo, abuela. Tenía mucho miedo...


-Yo también lo tenía, cariño. Pero me ha dicho un pajarito, que alguien ha pedido que nada me pasara. Y gracias a eso estoy aquí.


Su mamá, le contó que la abuelita había estado anémica. Ella estando solita, muchas veces no comía lo que debía. Así que se puso malita, le pusieron unas inyecciones, tomó unas vitaminas, y ya estaba mucho mejor.  La buena noticia, no se separarían más. Se quedaría a vivir con ellos.

Todos estaban muy contentos.

Pita le dijo flojito en el oído

-¡Ya te dije que se curaría!

Los dos se echaron a reír. Ahora continuarían con sus vidas, se harían pronto mayores y deberían pensar en otras cosas. Pero todo llegará.

En vez del tan socorrido colorín colorado, dejaremos que los perritos se despidan.

Pita dijo... ¡Guau, guau!


Pito dijo... ¡Guauguauguauuuuu!

Puede que algún día sepamos como les va...
FIN
Verónica O.M.

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