ESTOS SON LOS PERSONAJES DE HASTA QUE TÚ TE VAYAS

A medida, de que vayan apareciendo nuevos personajes los iré agregando para que la novela sea mucho más fácil de leer.
José es el marido de Anita
Anita es la mujer de José
Amigo es el perro de ambos
María es una curandera querida por todos
Juan es el panadero, hombre muy afable
Don Federico es el patrón de José y marido de Doña Manolita
Doña Manolita es la mujer de Don Federico, está enferma de gravedad

viernes, 21 de noviembre de 2014

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 30

Don Federico salió de la cocina con una sonrisa en sus labios, sus ojos brillaban de pura malicia. Aquello empezaba a gustarle. Y aún sin querer pensó en lo que diría su madre si viviese. -¡Federico, hijo, no te reconozco.! -Y cómo aquello no le gustaba quiso despistar sus pensamientos y empezó  a silbar. Sus pasos los llevó a sus tierras, en dónde José trabajaba cómo un mulo desde hacía horas.

Lo vio llegar, pero siguió con lo que estaba haciendo, hasta que su patrón se posicionó delante de él.

-Buenos días, José.

-Buenos días, don Federico.

-Me pongo mi ropa de faena y te ayudo.

-Bien. -Dijo el hombre, sin demasiadas ganas, agachó la cabeza y siguió a la suyo. 

Mientras en la casa, Anita le servía el desayuno a doña Manolita. Le puso una servilleta grande, cubriéndole el embozo de la sábana para que no se manchase.
-Puedo dártelo yo. -Dijo Anita con un hilo de voz. Le daba vergüenza tratarla de tú, pero...

-Gracias, Anita, te lo agradezco.

La mujer la ayudó con una paciencia infinita, en realidad le daba pena, una mujer todavía joven y en aquellas condiciones. Y pensó que ella, aún siendo humilde tenía mucho más.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 14 de noviembre de 2014

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 29

-¿Ha desayunado, doña Manolita? 

-Llámame solamente por mi nombre de pila, no utilizes el doña, no es necesario Anita, Y contestando a tu pregunta te diré que no he desayunado.

-¿Si me dice dónde está la cocina?

-Por ahí andará mi marido, él te dirá dónde está todo. -Federico, Federico, ven por favor. -Ella misma lo llamó. A los pocos segundos, el hombre hizo acto de presencia en la habitación.

Anita pensó que había llegado muy rápido a la llamada de su mujer. Y se preguntó que dónde estaría momentos antes, ella ni lo había visto ni lo había escuchado andar por la casa. Y un escalofrío le recorrió la columna vertebral, no sabía el porqué pero aquello empezaba a no gustarla.

--¿Qué quieres esposa mía? -preguntó demasiado empalagoso.

-Querido, enséñale a Anita dónde está la cocina, y le dices dónde está todo lo que pueda necesitar.

-Está bien, ahora mismo. Vamos Anita. -Salieron dejando la puerta abierta.

Don Federico la llevó a la cocina. Aquella no es que estuviese sucia, pero seguro había tenido tiempos más esplendorosos. Así había sido, pero lo fue antes de caer enferma su dueña.

El hombre le fue enseñando y explicando, y en cuánto podía se rozaba con ella, para más inri aquel roce y con el codo... En uno de sus pechos. -Anita se sintió avergonzada, pero nada dijo. Intuía que no iba a ser fácil trabajar a su servicio, y tampoco podría decirle a su marido nada, ya que dependían del salario de él. Y se maldijo por haberse brindado, por haber aceptado aquel trabajo, y estaba segura que muchos quebraderos de cabeza le iba a traer.
Autora Verónica O.M.
Continuará

Un capítulo por semana, al tener más blogs me es completamente imposible publicar más a menudo, gracias por vuestras visitas y comentarios.
Buen finde a tod@s

domingo, 9 de noviembre de 2014

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 28

Doña Manolita, contestó rápidamente a la pregunta de la joven mujer. -¡Haz lo que tu pienses debes hacer! Te lo dejo a tu criterio.

Anita no esperaba aquello, ahora se sentía fuera de lugar, y aquella confianza depositada en ella la aturdía sobremanera.

En el cuarto trastero, don Federico escuchaba muy atentamente. Sus ojillos brillaban en demasía y proyectaban un contento malicioso. Ni él se reconocía, no entendía cómo en pocos días había hecho un cambio tan radical, Antes vivía en exclusiva para su mujer, sus pensamientos ahora volaban libremente y en ellos siempre estaba ella, la mujer que en aquellos momentos estaba en su casa y hablando con la que era todavía su mujer, pero sería por poco tiempo. Se sentía impaciente, por esa espera que antes temía y ahora casi le alegraba llegase.
Lo que no le cuadraba demasiado, era la actitud de Manolita que sabiendo no iba a durar apenas se lo había tomado mejor que él. ¿Pero para que romperse la cabeza pensando? Pronto sería viudo y libre, y pensaba vivir lo que antes no hizo, por culpa de ese contratiempo que le trajo la vida. Se resarciría después de...
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 5 de noviembre de 2014

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 27

Anita se despidió del perro con estas palabras. -Si quieres esperarme, hazlo, si no tira para la casa que al lado del lavadero dejé tu comida.

Amigo pareció comprender, pero esperó a que su amita entrase en aquella casa, que al parecer era bastante grande. No cómo en la que ellos tres vivían.

A pesar de estar la puerta entreabierta llamó antes de entrar. Pensaba que las personas humildes cómo lo era ella, si algo querían poseer nunca sería material y si un saber estar o educación. Desde niña creció con aquellas ideas, inculcadas por su madre y la madre de ella, su abuela.

-Doña Manolita, ¿puedo entrar? -llamó en tono algo más alto del habitual. Pensó que quizás estuviese dormida. Pero se equivocaba...

-Anita, pasa.

Antes de hacerlo, se limpió los pies en una alfombra que estaba en la misma entrada.
Se dirigió hacia la habitación, dónde sabía encontraría a la mujer.

-Buenos días, doña Manolita, ¿está mejor?

-Buen día, Anita. Ya ves cómo estoy, más muerta que viva.

-No diga esas cosas. 

-Al pan, pan, y al vino, vino, ¿para que engañarnos?

Don Federico escuchaba desde el primer piso, al tener la puerta abierta de la habitación se enteraba de todo lo que hablaban. Sin ser visto ni oído, bajó la escalera y se escondió en el cuarto trastero que estaba ubicado en el hueco que quedaba debajo de ella. Escuchó a Anita preguntar a su mujer.

-¿Usted dirá lo que debo hacer?
Autora Verónica O.M.
Continuará

LA MISMA NIÑA

Preciosa imagen de internet

A pesar de ser mayor
jamás perdí esa ilusión
que me da vida.
Y en esencia soy
igual que fui en la niñez
cuándo pensaba
que los años
 pasar costaban.
¡Que inocente!
ellos volando pasan
me doy cuenta hoy
aunque no me importa.
He madurado, si
pero en ilusión
yo sigo siendo
la misma niña...

Verónica O.M.

Si nada pasa mañana volverá Hasta que tú te vayas, he estado muy liada...

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