domingo, 9 de agosto de 2026

Otros tiempos capítulo n°50

 No era tonto, no, se le podía culpar de otras cosas. 

Subió al primer piso, con rabia, dando pisotones, portazos, y, golpes. 

En la planta baja... se miraron, no dando crédito a lo que estaban escuchando. Doña Manolita, estaba avergonzada del proceder de su marido. Estaba tan harta de él, que pedía al Dios del Cielo, se marcharse de la casa y para siempre. 

Y no, no iba a tardar para hacerlo. 

Pero antes... se llevaría todo el dinero que tenía escondido, con el que podría comenzar una nueva vida, y sin la mujer que tanto despreciaba.

Todo, se había puesto en contra. Y aunque hubiese preferido que Anita ocupase un lugar privilegiado a su lado, no era tan tonto para darse cuenta que aquello ya no sería posible.

Bajó cargado con dos maletas de la época, cartón resistente y prensado. Ropas, calzados, y al fondo de una de ellas y cubierto con papel de periódico todo el dinero que de forma tan asquerosa se había apropiado.

Y si, se fue... y aunque ya no supieran de él, no se marchó demasiado lejos. 

Con dinero,  quien le iba a decir que no. 

En la casa ya había vuelto la paz.

Y por "esa paz" se quedó con la duda de si Federico tuvo algo que ver con las muertes accidentadas de "Sus Padres" 

José volvió a su rutina diaria. Y doña Manolita le había propuesto que buscase a alguna persona de su confianza para ayudarle. 

Ya se había dado cuenta que en la casa no había ni un solo céntimo. Pero... no fue problema. Disponía de recursos más que suficientes y que el canalla nunca supo de ellos. Gracias a haber seguido los consejos de quienes tanto la quisieron. 

Se mudaron a la casa, y que tan gentilmente se les había ofrecido. 

Al poco, Anita les comunicó que estaba encinta. Era tanta su felicidad... que el pasado ya había quedado atrás. 

Y pasó página. 

Doña Manolita, se había recuperado del todo. Y lucía muy bonita. 

Y aunque no le faltaron pretendientes...  se dijo ¡Nunca más! 

Y la vida continuó para aquellas buenas gentes. 

–Y Amigo? Sería el guardian del niñito que pronto nacería. 

Y aquí finalizo: Otros tiempos "novela" 50 capítulos no son fáciles de crear :-) 

Gracias, mil gracias a quien la leyó ❤️ 

FIN. 

Autora Verónica O.M. 

sábado, 18 de julio de 2026

Otros tiempos capítulo n°49

 Las dos mujeres escucharon ruido en la puerta. 

El rostro de Doña Manolita había adquirido un tono muy pálido. Sus ojos reflejaban miedo, si, un tremendo miedo, no por ella, si no por Anita. Cómo explicarle lo que hacía allí y tan tarde.

Para Anita nada le pasó desapercibido. 

Una patada con el pie en la puerta, fué la entrada triunfal de aquel energúmeno llamado Federico.

—Don Federico? Ya no... se le había caído la careta.

Y antes de que la liase...

Otro personaje entraba en acción. No era otro que el bueno de José. 

Todos se miraron... y cada un@ de ell@s pensó lo que pensó.

El energúmeno, no pudo más y los insultos salieron de su boca y tod@s recibieron.

Pero José no se quedó atrás.

Le echó en cara todo lo que le tenía guardado. 

—No eres más hombre porque chilles e insultes, al contrario. A la mujer se le respeta, no se abandona cuándo más te necesita. Eso es... de poco hombre!

El otro se abalanzó y salieron a golpes. 

Las mujeres chillaron. 

Anita intentó intervenir, y el energúmeno de un empujón la tiró al suelo. 

Doña Manolita lloraba desde su fragilidad. Y se culpó de que todo aquello se había liado por ella. 

Y sin serlo, se sintió culpable. 

Qué poquito queda ya para decirles adiós a estos personajes...

Autora Verónica O.M. 

domingo, 31 de mayo de 2026

Otros tiempos capítulo n°48

 Por allí... no había nada que tuviese cierta altura para poder encaramarse y acceder a la ventana.

Y se le ocurrió que dónde vivieron los padres de doña Manolita pudiera encontrar algo que le sirviese de ayuda para ello. 

A poca distancia... la casa se alzaba majestuosa. Y seguramente hacia tiempo que nadie entraba en ella. 

Quizá fué una ilusión, pero pareció recibirla. Y sintió que si, que debía aceptar la propuesta de que se instalaran allí. 

—Bendita, Doña Manolita!! 

Tuvo que restregarse los ojos para volver a su normalidad. 

Buscó por los alrededores, y en la parte de atrás de la casa encontró una silla oxidada. 

—Me servirá. Mi peso no es demasiado. 

La cogió y volvió. 

—Doña Manolita —llamó.  —Encontré una silla. 

—No te hagas daño. Jamás me lo perdonaría. 

Se subió en la silla y pudo alcanzar el alféizar de la ventana. Y no tuvo que romper el cristal porque no estaba cerrada y si, entornada. 

Y fué directamente al cuarto de doña Manolita. 

La mujer la esperaba con ansia. 

—Qué bien que no te hiciste daño!! 

Queda muy poco para finalizarla. Gracias si me lees. 

Autora Verónica O.M. 

sábado, 28 de febrero de 2026

Otros tiempos capítulo n°47

 Quiso entrar a la casa y se la encontró con la llave echada.
¿Qué podía hacer, si Doña Manolita no podría levantarse para abrirle? 
Anita, fue a la parte de atrás de la casa y Amigo fue tras ella. Pensó... que quizá la ventana de la cocina no estuviese cerrada del todo. Y por allí con un poco de maña acceder al interior. 

—¡Doña Manolita! —dijo en voz alta. —No se asuste. Voy a intentar entrar.

La mujer la había escuchado y sólo fue capaz de pronunciar: —Anita, no te hagas daño.
Y en silencio agradeció al Cielo, el buen corazón de aquel Ángel que intentaba hacer: lo correcto.
De momento aquí lo dejo. 
Autora Verónica O.M.
Buen fin de semana🍀

domingo, 1 de febrero de 2026

Otros tiempos capítulo n°46

 Besó a su mujer y quedó a su lado...

Anita se extrañó y mirándolo fijamente le preguntó:

—Me quieres decir algo, José?

El marido no sabía si haría bien o mal contándole... 

—Don Federico ha dejado sola en la casa a su mujer. —Trago saliva para seguir con aquella incipiente conversación. —Me dieron ganas de agarrarlo por el pescuezo. Pero ya me conoces, Anita. Mis padres me enseñaron a obedecer y callar cuándo son otros los que pagan por nuestro trabajo.

El semblante de Anita se tornó serio y preocupado. 

—Y ahora qué hacemos? No podemos dejarla sola. Amigo me acompañará y nos quedaremos con ella por esta noche. Sírvete la cena. Nosotros nos vamos. Ah, mañana hablaremos de una propuesta que nos ha ofrecido doña Manolita. 

—Os acompaño. 

—No, José. Cena, lávate y descansa. Y le dio un beso de buenas noches. 

Y cogió lo necesario para pasar la noche fuera de casa. 

El camino apenas iluminado... 

Pero una hermosa y brillante luna parecia ir con ellos también.

Otro día más. 

Autora Verónica O.M.