ESTOS SON LOS PERSONAJES DE HASTA QUE TÚ TE VAYAS

A medida que vayan apareciendo nuevos personajes los iré agregando para que la novela sea mucho más fácil de leer.
José: marido de Anita
Anita: mujer de José
Amigo: perro de ambos
María: curandera querida por todos
Juan: panadero, hombre muy afable
Don Federico: patrón de José y marido de Doña Manolita
Doña Manolita: mujer de Don Federico. Está enferma.
Paco: vecino de José y Anita
Eulalia: mujer de Paco
Linda: perrita de Paco y Eulalia

martes, 17 de julio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 61

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°61 novela

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Y si, don Federico estaba en el salón...
Lo encontraron sentado en una silla, seguramente esperando a que María lo pusiese de vuelta y media.
Al parecer había motivos más que sobrados para ello, y él lo sabia.

-Don Federico, María ya ha venido. ¿podemos entrar?

-Si. 
Él temía aquella visita, aún antes de entrar en la casa ya la había observado dirigirse a la puerta a través de la ventana. 
El momento había llegado y no tenía escapatoria.

-Buenos días Federico, cuánto tiempo... Te miraré esa pierna.

Y dirigiéndose a la mujer.
-Puedes ir a tus quehaceres Anita, si te necesito te llamaré.

La mujer al salir cerró la puerta y una sonrisilla se le quería escapar, no por malicia y si imaginándose a un hombre tan grandote aguantando el sermón de una mujer pequeñita y que a su lado era insignificante.

Nunca subestimes, ni por estatura, ni por ser mujer...
Quien es grande, grande es.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

jueves, 12 de julio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 60

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°60 novela


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Hacía tiempo que las dos mujeres no se veían...

Doña Manolita solía subir a la pequeña tienda de Maria, pero cuando empezó a encontrarse mal dejó de ir. Mandaba a su marido, pero pronto dejó de hacerlo cuándo un día lo escuchó despotricar contra aquella mujer pequeñita, de gran sabiduría y corazón. 
Su marido nunca le explicó que se había negado a que ella la tratase en su enfermedad.

-¿Cómo te encuentras, Manolita?
La miró directamente a los ojos y esperando a que le contase...

-Estoy mal, María, presiento que me queda poca vida, si a esto se le puede llamar así.
Al acabar de decirlo un golpe de tos la atacó nuevamente.

María con un gesto detuvo a Anita que ya iba dispuesta a darle unas palmaditas en la espalda.
-Cuando le suceda otra vez deja que se le pase y le das una cucharada sopera de esto.

Diciéndolo sacó de su cesta una botella de color oscuro y se la entregó a Anita.
-Puedes guardarla en cualquier lugar porque no se estropea.

Anita la dejó encima de la mesilla de noche para tenerla cerca. Y fue a la cocina a por una cuchara para darle a tomar aquello de inmediato.
Don Federico ya no estaba allí, era muy probable qué estuviese en el salón. 
Una vez en la habitación le dió a tomar aquel preparado. Después la ayudó a recostarse en la mullida almohada. A los pocos minutos la mujer se durmió y así pasaría un buen rato. 

-¿Cuánto hace que no se lava ese gruesa cortina?

-No lo sé, Maria, supongo que hace mucho. Con este tiempo no se secaria en días, habrá que esperar que llegue la primavera para lavarlas todas. 

-Deberías quitarlas, ni te imaginas el enorme daño que están causando a Manolita, esos golpes de tos son provocados por tanto polvo. A partir de ahora deja las ventanas desnudas y verás el cambio tan grande en su salud. Vamos a dejarla dormir, llévame a ver a Federico...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

miércoles, 11 de julio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 59

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°59 novela



Anita ayudó a levantar de la cama a doña Manolita. La aseó, peinó y puso un bonito camisón. La sentó al lado de la ventana y colocó sobre sus hombros un montón de lana muy calentito y acogedor. 
La gruesa cortina estaba recogida para que los rayos del sol iluminasen la habitación.

-No creo que María tarde demasiado.
Dijo Anita. 

Doña Manolita no dijo nada. Estaba nerviosa porque sabía que a su marido no le hacía ninguna gracia, y si transigió fue porque ella ya había tomado su decisión.

Don Federico estaba en la cocina y bebía el último sorbo del café al que había echado un poquito de coñac. Y en el rostro ya tenía dos grandes redondeles rojos, la prueba irrefutable de haber ingerido alcohol.

Eran poco más de las once cuándo llamaron a la puerta.
Anita la abrió. 

-Buenos días nos dé Dios.
Dijo Maria.

-Buenos días, Maria, puedes pasar. Doña Manolita esta en su habitación, don Federico andaba por la cocina hace un momento.

La mujer siguió los pasos de Anita..

-Doña Manolita, ya ha llegado María. ¿Podemos entrar?

-Si.

Nada más entrar en la habitación, Maria se había percatado de algo, y no, no iba desencaminada...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

sábado, 7 de julio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 58

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°58 novela


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Cuando José salía para el trabajo Paco lo estaba esperando...

-Hace frío tan temprano, José, don Federico me ha dado el trabajo. No es tan  mal tipo como pensaba...
Hablaba a la par que caminaban. Y a grandes rasgos le contó la conversación que había mantenido con él.
-¿No te alegras?

-Simplemente, desconfío.


Por ser el primer día no tendria que hacer demasiado. José estaba acostumbrado a cargar con el peso de todo el trabajo, ya que don Federico no hacía gran cosa y en la mayoría de ocasiones entorpecía.


Esperaba qué con Paco la cosa cambiase para bien.

Mientras tanto en casa de don Federico y doña Manolita...

Él se estaba adecentando para cuando llegase Maria,  vendría a lo largo de la mañana. No le hacía mucha gracia pero reconocía que ella era entendida en muchas cosas. 

En aquella aldea estaban dejados de la mano de Dios y no había un matasanos que les atendiera...

Y ella era la única.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 6 de julio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 57

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°57 novela

 
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Al día siguiente muy temprano, Paco se personó en casa de don Federico. Lo conocía, aunque nunca había mantenido con él una larga conversación. Si no fuese porque necesitaba el trabajo, a aquellas horas estaría durmiendo a pata suelta, y no aceptándo la miseria que le quisiese ofrecer.

Pero se equivocó de lleno al escucharle hablar...

-Deberás hacer lo que te diga José. Lo que él pueda hacer no te lo pedirá, así que no te sentirás explotado, exprimido, llámalo como quieras. José lleva tiempo trabajando para mi y su sueldo ha sido modesto, demasiado diría yo, pero eso va a cambiar de inmediato. Me he dado cuenta que con ese sueldo no tiene ni para cubrir sus necesidades. 
No entiendo como he sido tan miserias con un gran trabajador.
En fin, más vale tarde que nunca...

Paco estaba asombradisimo, si se lo llegan a decir no lo hubiese creído...

Al rato se despedían.
Paco ya tenía trabajo, y estaría a las órdenes de José, un gran vecino y mejor persona...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

lunes, 2 de julio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 56

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO n°56 novela


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Cuándo llegó José a casa...
Se dispusieron a cenar. Anita quiso iniciar la conversación que tenían pendiente pero él no la dejó continuar.
-Anita, cenemos en paz, no quiero que nos calentemos la cabeza por problemas que no son nuestros.

Ella lo entendía y sabía que como siguieran hablando del tema ninguno de los dos podría pegar ojo aquella noche.

-Ah, se me olvidaba decirte que Amigo ya tiene dos hijitos. Al parecer se había trajinado a Linda, la perrita de los vecinos.

Su rostro se transformó pero nada dijo. 

El perro estaba con las orejas tiesas, sabía que hablaban de él y seguramente comprendió...

-¿Qué opináis?
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 29 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 55

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°55 novela


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José acompañó a Paco para saludar a su mujer Eulalia y ver como iba el parto de Linda, la perrita.
Lo primero que vió al entrar en la pequeña cuadra fue a Eulalia. Ella al escucharles entrar giró la cabeza.

-Eulalia, al parecer os he cogido en mal momento. 

No creas, José, Linda es la única que tiene faena. Si el parto va bien ella se encargará de todo. 
Las mujeres lo tenemos más complicado y en realidad es lo mismo. Tenemos mucho que aprender y no quejarnos tanto...

-Me voy a tener que marchar para casa, Anita ya tendrá la cena puesta. Si necesitáis algo no dudéis en llamarnos.

En un par de horas vinieron al mundo dos nuevas vidas. 
Linda limpió a sus minúsculos cachorros y con el hocico los empujó y acomodó para alimentarlos. 
Estaba agotada y feliz de haber sido madre por primera vez...

A Eulalia se le escaparon unas lagrimillas y Paco cariñosamente le dijo:
-¡Hay que ver lo sensible que eres!

-Si, Paco. Así me parió "Mi Madre"
Y otras lagrimillas estuvieron a punto de salirle al recordarla...
Autora Verónica O.M.

jueves, 28 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 54

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°54 novela


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-¿Qué te trae por aquí? 
Preguntó Paco impaciente por saber.

-Vengo por si te interesa un trabajo, es don Federico quien lo ofrece. Se ha roto una pierna y necesita que alguien haga lo de él. Si te interesa, ya sabes...

-Necesito el trabajo, pero no me gusta que me exploten como a ti. No quisiera te lo tomes a mal, José, pero te guste o no es lo que hace contigo.


-Ya, ya lo sé. En esta aldea no hay demasiado para elegir y uno debe decir amén a todo si quiere trabajar.


-Si, tienes toda la razón, pero estas cosas 
me revientan. Pasaré por la mañana por su casa y veremos...
Nos habías cogido acompañando a Linda, seguro que ya habrá parido algún perrillo, Eulalia está con ella. Si quieres pasa y la saludas y de paso podrás ver el milagro de la vida. Ah, que también son hijos de tu perro.

José sonrió pero ni siquiera se le había pasado por la mente aquello, aunque era de lo más normal ya que por allí y suelto tan sólo campaba a sus anchas, Amigo, el más leal compañero...

Autora Verónica O.M.
Continuará 

miércoles, 27 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 53

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°53 novela


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José llegó a casa y se encontró que su mujer todavía no había llegado, dió por hecho que tendría sus razones para ello, que luego le contaría...

Era completamente de noche cuando llegó a casa muerta de frío. Ya era invierno...
José ya había encendido la pequeña estufa de carbón y al entrar se notaba algo de calor.
Amigo estaba echado al lado y se levantó rápidamente al escucharla entrar.
Le acarició y notó su pelaje caliente. 
-Un día te vas a quemar, Amigo, te acercas demasiado. 

El perro movió el rabo, contento de que en la casa ya estuviesen los tres.

José ya salía aseado del pequeño cuarto destinado para ello. 

-Me he llegado a lo de María.
Se acercó a él y le dió un beso en los labios.

-¡Estás helada! 

-Si. Son las cosas de este tiempo. Voy a asearme y ahora preparo la cena.

-Voy a ir mientras tanto a hablar con el vecino por si le interesa trabajar para don Federico.

El perro siguió echado, y para nada quería asomar el hocico al frío de la noche.

La casa estaba a pocos metros y llegó a ella tapado hasta las orejas.
Llamó y al momento su vecino le abría la puerta.

-Pasa, hombre, que te vas a quedar tieso con este frío de mil demonios.

José entró e interiormente agradeció aquel gesto de cortesía a Paco.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

lunes, 25 de junio de 2018

HASTA. QUE TÚ TE VAYAS 52

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°52 novela


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Antes de llegar a su casa, Anita se pasó por la pequeña tienda de Maria...

Se la encontró como siempre, atareada y a punto de cerrar hasta el día siguiente.
-¿Qué te trae por aquí a estas horas?
Preguntó Maria, sonriendo.

-Vengo a pedirte un favor. Se trata de doña Manolita, la he convencido para que se deje ayudar por ti.

¿Sabes lo que me estás pidiendo, Anita? Ya te conté que Federico...

-Él ya sabe, doña Manolita se lo dejó muy claro, además él  se ha roto una pierna. José se la ha entablillado como mejor ha sabido.

Anita le explicó todo según su versión. Ella intuía que cuando Amigo salió tras él sufrió aquella accidentada caída.
Todavía se quedó un rato con Maria, y antes de despedirse quedaron de que al día siguiente se pasaría por la casa para ver que ayuda podía ofrecer a cada uno...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

miércoles, 20 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 51

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°51 novela


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En el comedor esto acontecía en aquellos momentos.

-Está claro que con la pierna en estas condiciones no podré acercarme a las tierras, José. Es mucha faena para ti solo, deberemos buscar una solución.

José lo miró y no dijo nada, esperando que don Federico la buscase...
Pensó que su patrón hacia bien poco y el único que trabajaba duramente era él.

Don Federico era consciente de que así era pero no lo admitiría bajo ningún concepto.
-José ¿conoces a alguien a quien pudiera interesar trabajar en mis tierras?

-Conocer, conozco gente, lo que no sé...

-Ya. Si alguno es de tu confianza dile que se pase por aquí y hablamos del tema. ¿Lo harás?

-Si, claro.

José volvió a su trabajo, a Anita todavía le quedaba un buen rato para acabar con el suyo.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

lunes, 18 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 50

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°50

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-Antes de entablillar la pierna deberé poner los huesos en su sitio.
Dijo José a su patrón.

-Claro, José. Lo entiendo.

-Le dolerá.

-¡Ya! no soy una niña llorona.

-¿José, te ayudo?
Preguntó Anita.

-No es necesario. 

-Si me necesitas, llámame...
Y salió de la habitación y a los pocos segundos escuchó los alaridos de don Federico. Al parecer ya tenía los huesos de la pierna colocados en su sitio.

José hizo un trabajo de profesional. Valía para todo.

Fué a la habitación conyugal y se encontró a doña Manolita secándose las lágrimas con un pequeño pañuelo de puntillitas.

-¿Te pasa algo?
Preguntó preocupada.

-Nada, Anita, es que estoy muy sensible últimamente.

-Te ayudaré a levantarte y te sentaré junto a la ventana mientras te cambio las sábanas.

-Gracias. Anita.. Ni me acuerdo cuando Federico las cambió. Soy una carga para él y eso no me gusta. Y ahora con la pierna en esas condiciones no sé como nos las apañaremos.

Anita no quiso adelantarse a ofrecer más colaboración sin antes hablar con su marido. No sabía lo que él pensaba y no creía oportuno hablar más de la cuenta.
Ayudó a doña Manolita a levantarse y la acomodó en el sillón.
Cambió la ropa de cama y limpió el polvo de los muebles. Más tarde fregaría el suelo, eso sería cuando doña Manolita volviese a la cama.

-¿Necesitas algo?

-Nada, Anita, si no te importa me quedaré un rato aquí sentada.

-Si me necesitas, llámame. Voy a limpiar la parte de arriba. 

Doña Manolita la miró al salir, y sintió cierta envidia al verla con la energía que ella no tenía...

Mientras limpiaba, su pensamiento se le había ido al momento en que había tenido aquellas palabras con don Federico. Estaba tan enfadada que ni cuenta se dió del tuteo de ella misma  hacia él.
No se disculparía por ello, pero no volvería a suceder...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 15 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS.49

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°49 novela
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Anita salió de la habitación entornando la puerta.
Se extrañó de no escuchar la voz de su marido, y si a don Federico lamentarse.

-Ay, qué dolor tan insoportable...

Anita irrumpió en el comedor y se lo encontró sentado, y con la pierna lastimada estirada y encima de otra silla. Al parecer su marido así lo había acomodado.

-¿Y José?
Preguntó, sin apenas mirarlo.

-Ha ido a buscar algo para entablillarme la pierna. Tardará un rato.

Anita cerró la puerta para que doña Manolita no la escuchase.
-Esta noche has estado merodeando por nuestra casa, te equivocas si crees que vas a conseguir algo de mi. Dios te ha castigado por ello y no sabes lo que me alegro...

-Lo siento, Anita, nunca volverá a pasar algo así. Tienes mi palabra.

-Doña Manolita es una gran mujer y no merece la tengas postrada en la cama.

-No sabes lo que dices, mujer.
Ella está enferma.

-Mañana vendrá alguien a visitarla y con su consentimiento.

Y abrió la puerta como antes estaba. Al poco llegó su marido con dos tablillas y una sábana hecha jirones para sujetar aquel improvisado y casero remedio.

Los ojos de don Federico echaban chispas por la insolencia de ella, pero tuvo que disimular ante la presencia de José. Y pensó que aquel hombre tenía un gran corazón, era trabajador y tenía mucha suerte de tener al lado a semejante hembra.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

martes, 12 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 48

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 48 novela

José había dado vueltas y más vueltas por los alrededores y no había dado con don Federico. Pero al acercarse a la casa de su patrón para ver si Anita precisaba de ayuda... escuchó a una distancia relativamente corta los gritos del hombre e intentando que alguien lo escuchase.

Fué hacia allí y se lo encontró en un estado lamentable. 
Su pierna derecha seguramente la tenía rota por más de un sitio. Las ropas pringadas de un barro mal oliente y debido a estar la tierra recién abonada para trasplantar algún arbusto para que a la casa diese sombra para cuando llegase el verano.

-Me he roto la pierna, he intentado levantarme y no he podido debido al dolor. Me he pasado toda la noche aquí al raso y con el frío que hace muy seguro cogeré un catarro de esos que no se curan en meses.

José lo ayudó cono pudo a levantarse y se lo cargó a la espalda. Así se los encontró Anita cuándo salía de la casa.

-Ayúdame, Anita, lo meteremos dentro. 

Don Federico miraba a Anita como suplicando su misericordia, la mujer al rehuir la mirada aquello le pasó inadvertido.

Desde dentro se escuchó la voz de doña Manolita.
-¿Estás bien, Federico?

Fué Anita la que entró en la habitación y le comunicó:
-Lo está, Manolita, tan solo se ha roto una pierna. Al parecer se ha caído...

En la habitación se escuchó un largo suspiro, lo tenía allí y eso era más que suficiente. Y dió las gracias al Más Grande...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 47

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 47 novela

Al escuchar a don Federico lamentarse, Anita siguió hasta la casa, primero era doña Manolita...
Fué hasta la habitación y la encontró tal y como un rato antes la había dejado. 
Sintió lástima de ella, era bonita todavía a pesar de los kilos que le faltaban para tener un peso adecuado. 
Se acercó a ella y bajito le susurró: Manolita no te preocupes, tu marido ya ha aparecido.

-¿Está bien?
Preguntó con los ojos llenos de lágrimas.

-Lo está, ahora vendrá... me vas a perdonar, pero deberías pensar más en ti. ¿Porqué estás siempre en la cama? Ya sé que los ataques de tos son molestos, pero no entiendo que por ello te recluyas en la habitación y pases todo el día acostada.

-Me siento enferma y sin fuerzas para nada.

-¿Confías en mi?

-Por supuesto que si, Anita. 

-Si me das tu permiso, mañana vendrá a verte una persona que puede hacer mucho por ti. 

Manolita asintió con la cabeza mientras Anita le acomodaba el almohadón.

Se llevó a la cocina el vaso y la jarrita de agua, lo fregó, y llenó de nuevo. Y lo dejó encima de la mesilla de noche para que Manolita lo tuviese a mano...

-Ahora volvemos.

-Gracias, Anita, para mi eres un Ángel.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

ESTE CAPÍTULO ES NUEVO, 
ME EXPLICO: 
LA NOVELA QUEDÓ HASTA EL CAPÍTULO PASADO. NO ESTABA MUY CONFORME CON EL PERSONAJE DE DON FEDERICO Y DESPUÉS DE PENSARLO MUCHO HE LLEGADO AL CONVENCIMIENTO DE QUE LA PRIMERA IDEA ES LA QUE VALE 
AL VOLVER A PUBLICARLA HE PULIDO ALGUNAS COSAS..

sábado, 9 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 46

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 46 novela
No lejos de la casa, don Federico se lamentaba de su mala pata. Estaba aterido de frío. Sus dientes castañeaban involuntariamente. Dentro de él una voz le martilleaba el cerebro. 

-Tú eres el único culpable, tú y solo tú debiste ser más respetuoso, ahora no te lamentes. Eres un ser despreciable. 

La voz de su conciencia no le dejó en paz en aquellas horas interminables que había pasado a solas. De haber podido  la hubiera acallado. Pero sabía que ella era la única que tenía tal libertad.

Dentro de él algo había cambiado, y aunque no era del todo consciente no tardaría en comprenderlo.

Mientras tanto, José y Anita lo buscaban con preocupación.
Aunque ella lo hacía por doña Manolita, pensaba que no se merecía tanto sufrimiento.

Buscaron por todas partes y nada... 

Anita se dirigió hacia la casa para ver si doña Manolita la necesitaba. Y lo hizo por la parte de atrás. Iba a entrar en ella cuándo le pareció escuchar algo. Puso toda su  atención y juraría que alguien estaba pidiendo ayuda.

-Aquí, aquí estoy. Me he roto una pierna.
Se lamentó don Federico.
Continuará...
Autora Verónica O.M.

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 45

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 45 novela

Mientras la mujer ingería los alimentos...
Anita la hablaba con calma, quería transmitir con ese hecho una serenidad que estaba muy lejos de sentir. 

La mujer se lo agradecía profundamente, aunque de su boca no salió ningún sonido que lo certificara.

Una vez acabado el desayuno, le ahuecó los almohadones para que estuviese lo más cómoda posible.
-¿Necesitas algo antes de que vaya a ver...?
-No. Ve, Anita. Estoy con los nervios sobresaltados.

-No intentes levantarte. Estaré pronto de vuelta. 
No estaba demasiado convencida, pero algo debía decir para tranquilizarla.
Salio dejando la puerta entornada.
Caminó hacia las tierras de don Federico. Allí estaba José muy atareado.

El hombre no entendía como a aquellas horas su patrón no había aparecido por allí.

-¡José! 
Gritó, ella.

La voz de su mujer la sobresaltó de sus pensamientos. 

Se acercó hacia dónde ella esperaba. 

-¡Don Federico no apareció anoche por su casa! 
Por la de ellos, si. Salió huyendo cuando Amigo salió detrás de él, ladrando.
-Debemos buscarle, algo le debe haber sucedido.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 8 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 43 Y 44

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 43 novela

-¿Qué sucede, Anita? 
Preguntó María. La mujer intuía que era algo importante. 

La cara de Anita hablaba por si misma. Entrecortadamente le contó todo, secándose las lágrimas en dos ocasiones.

-No creas que es mala persona.
 Dijo María, convencida de ello.
-Se le está haciendo cuesta arriba la enfermedad de su mujer y no es para menos. Lleva así demasiado tiempo viéndola consumirse. Te voy a confensar algo que nunca he dicho a nadie, a ti te lo cuento porque sé que eres persona de fiar.

Los ojos de Anita se abrieron más de lo normal, interesada en escuchar aquello que la mujer al parecer le iba a contar. 
-Te escucho, si quieres contarme. Y agradezco el concepto que de mi tienes.

-Cuándo Manolita cayó enferma su marido vino a pedirme consejo, se lo di, además de aconsejarle le diese a tomar algo que le iba a preparar exclusivamente para ella. Me tachó de bruja loca y se marchó hecho un energúmeno de mucho cuidado. Nuestra amistad se rompió entonces. Me entristece no poder hacer nada por ella. Federico así lo ha querido.

-Quizás yo pueda ayudarte en eso.
 -Dijo Anita, brindándose a ser el medio que facilitase esa ayuda a la mujer que yacía enferma en la cama.

-Gracias, Anita, sabía que contigo podía contar...
Autora Verónica O.M.
Continuará


HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 44 novela

-No te dejes amedrentar por don Federico, Anita, no es más que un pobre hombre digno de lástima.

Las mujeres se despidieron.

Anita ya mucho más tranquila. Parecía mentira la fuerza y confianza que algunas personas eran capaces de transmitir.

Tardó poco en llegar a la casa. Las piernas le temblaban, pero no se achicó y entró.

-Manolita, ya he llegado.
Nadie contestó. Aquello no le dio buena espina, pero intentó calmarse diciéndose que quizás la mujer en aquellos momentos durmiese. 
Fue hacia el dormitorio y lo que se encontró para nada se lo esperaba. La mujer yacía en el suelo y al parecer estaba inconsciente. 
Se arrodilló e intentó reanimarla, golpeándole ambos lados de la cara con unas palmaditas y llamándola.
Poco a poco algo de color asomó a su mortecino rostro. Sus ojos también fueron semi abriéndose.

-¿Qué te ha pasado, Manolita? 

Preguntó muy preocupada.

La mujer todavía tardó en reaccionar. 


La buena de Anita no quiso insistir y esperaba pacientemente a que le explicase. Pero que fuese cuándo tuviese que ser y sin precipitar nada.
La levantó del suelo, y a peso muerto le costó mucho meterla en la cama, y le dió pena,  era tan poquita cosa y vulnerable...

-Me levanté porque mi Federico no regresó a casa. 

Dijo la mujer llorando.

-¿Estás sola desde que ayer  me fui?


-Si. 

Contestó y de nuevo se echó a llorar. 

Anita abrió un cajón de la cómoda y sacó un pequeño pañuelo y le secó las lágrimas.

-Te voy a dar el desayuno y después iré a ver lo que ha sucedido.

La mujer asintió con la cabeza. Por suerte Anita ya estaba allí...

Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 6 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 42

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 42 novela

Anita subió a la pequeña tienda de María...
En realidad no sabía muy bien a lo que iba, aunque era consciente que de allí saldría reconfortada. 

En aquellos momentos la mujer entraba con un cubo  vacío de cinc. Había acabado de regar la puerta para asentar el polvo.
No vio a Anita llegar, pero no se sobresaltó cuándo escuchó su voz dándole los buenos días.
-Buen día, María.

La mujer volvió la cara y la saludó muy amablemente. 
-Buen día, Anita. ¿Qué te trae por aquí? 
Antes de que ella respondiese la estaba invitando a entrar. 
-Un minuto que voy a lavarme las manos.

Anita espero a que saliese. No sabía muy bien cómo abordar el tema que tanto la preocupaba. Aunque no fue necesario ya que María se había dado cuenta de que algo grave le pasaba.
-¿Hablas tú o lo hago yo? 
Dijo con amabilidad y poniéndose en la piel de ella. Sabía que era tímida y lo que le iba a contar le costaría hacerlo.
-¿Qué te pasa? tus ojos hablan de que algo grave te sucede.

-¿Tanto se me nota? 
Su voz sonó quebrada y las lágrimas brotaron a borbotones mojándole el rostro.

-Siéntate, te voy a traer un vaso de agua. Ahora hablaremos y te aconsejaré lo que debes hacer.
Al poco salió con el vaso y dentro había vertido un polvillo tranquilizante. 
La buena de María tenía remedio para todo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 4 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 40 Y 41

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 40 novela

Al entrar Anita en la casa lo hacía con el corazón palpitante. Amigo iba tras ella. La mujer se topó de narices con su marido que se había despertado por los fuertes ladridos del perro.
-¿Qué ha pasado, Anita? 
Dijo preocupado.

-Nada. 
Respondió ella. Prefería no hacerle partícipe de lo que había sucedido en la puerta. ¿Cómo podría decirle que su patrón andaba merodeando por allí? Era una situación que la incomodaba muchísimo sintiéndose  incapaz de hacerle frente. 

-Vas a coger frío, vamos para la cama. 
Aquel "nada" dicho demasiado rápido no le cuadró en absoluto, pero si ella no quería contarle él no intentaría sonsacar más información. Pero estaría atento a todo lo que aconteciera a partir de ya...

La mujer llevaba escondido el trozo de tejido que Amigo destrozó. 

-Ve tú, que ahora voy. 
Fué hacía la cocina a beber agua y aprovechó para esconder "aquello" y lo puso debajo del cubo de la basura. Por la mañana decidiría que hacer con aquel jirón de tejido.
Cuándo llegó a la cama al parecer José dormía. Eso era lo que ella pensaba, pero...
Autora Verónica O.M.
Continuará

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 41 novela

Anita no pudo pegar ojo en toda la noche, dio vueltas y vueltas en la cama, José se hacía el dormido. Se posicionó boca arriba, y por el rabillo del ojo no se perdería detalle.
Sabía que algo la preocupaba, de no ser así ya estaría dormida.
La observó levantarse, lo hizo con delicadeza para no despertarle. Si ella supiese...

Volvió a la cocina y entornó la puerta. Levantó el cubo de basura y cogió el trozo de tejido. Estaba convencida que era del pantalón de don Federico. Lo volvió a esconder en el mismo sitio y salió de la cocina dispuesta a acostarse nuevamente.

Mientras tanto José permanecía acostado. Estuvo tentado de seguir sus pasos pero no le pareció apropiado, sabía que si Anita se percataba de ello iban a tener un serio problema.

Despiertos permanecieron toda la noche aunque ninguno lo confesaría. 

Y llegó el nuevo día y había que levantarse, aunque Amigo ya hacía rato que se paseaba por la casa. 

Al rato José salía por la puerta, más tarde lo haría Anita, pero antes debía adecentar su humilde hogar y preparar la comida que llevaría a José antes de llegarse a casa de sus patrones.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

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