Ck.

ESTOS SON LOS PERSONAJES DE HASTA QUE TÚ TE VAYAS

A medida que vayan apareciendo nuevos personajes los iré agregando para que la novela sea mucho más fácil de leer.
José es el marido de Anita
Anita es la mujer de José
Amigo es el perro de ambos
María es una curandera querida por todos
Juan es el panadero, hombre muy afable
Don Federico es el patrón de José y marido de Doña Manolita
Doña Manolita es la mujer de Don Federico, está enferma de gravedad

miércoles, 20 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 51

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°51 novela


Bonita imagen de internet

En el comedor esto acontecía en aquellos momentos.

-Está claro que con la pierna en estas condiciones no podré acercarme a las tierras, José. Es mucha faena para ti solo, deberemos buscar una solución.

José lo miró y no dijo nada, esperando que don Federico la buscase...
Pensó que su patrón hacia bien poco y el único que trabajaba duramente era él.

Don Federico era consciente de que así era pero no lo admitiría bajo ningún concepto.
-José ¿conoces a alguien a quien pudiera interesar trabajar en mis tierras?

-Conocer, conozco gente, lo que no sé...

-Ya. Si alguno es de tu confianza dile que se pase por aquí y hablamos del tema. ¿Lo harás?

-Si, claro.

José volvió a su trabajo, a Anita todavía le quedaba un buen rato para acabar con el suyo.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

lunes, 18 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 50

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°50

Bonita imagen de Internet

-Antes de entablillar la pierna deberé poner los huesos en su sitio.
Dijo José a su patrón.

-Claro, José. Lo entiendo.

-Le dolerá.

-¡Ya! no soy una niña llorona.

-¿José, te ayudo?
Preguntó Anita.

-No es necesario. 

-Si me necesitas, llámame...
Y salió de la habitación y a los pocos segundos escuchó los alaridos de don Federico. Al parecer ya tenía los huesos de la pierna colocados en su sitio.

José hizo un trabajo de profesional. Valía para todo.

Fué a la habitación conyugal y se encontró a doña Manolita secándose las lágrimas con un pequeño pañuelo de puntillitas.

-¿Te pasa algo?
Preguntó preocupada.

-Nada, Anita, es que estoy muy sensible últimamente.

-Te ayudaré a levantarte y te sentaré junto a la ventana mientras te cambio las sábanas.

-Gracias. Anita.. Ni me acuerdo cuando Federico las cambió. Soy una carga para él y eso no me gusta. Y ahora con la pierna en esas condiciones no sé como nos las apañaremos.

Anita no quiso adelantarse a ofrecer más colaboración sin antes hablar con su marido. No sabía lo que él pensaba y no creía oportuno hablar más de la cuenta.
Ayudó a doña Manolita a levantarse y la acomodó en el sillón.
Cambió la ropa de cama y limpió el polvo de los muebles. Más tarde fregaría el suelo, eso sería cuando doña Manolita volviese a la cama.

-¿Necesitas algo?

-Nada, Anita, si no te importa me quedaré un rato aquí sentada.

-Si me necesitas, llámame. Voy a limpiar la parte de arriba. 

Doña Manolita la miró al salir, y sintió cierta envidia al verla con la energía que ella no tenía...

Mientras limpiaba, su pensamiento se le había ido al momento en que había tenido aquellas palabras con don Federico. Estaba tan enfadada que ni cuenta se dió del tuteo de ella misma  hacia él.
No se disculparía por ello, pero no volvería a suceder...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 15 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS.49

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO N°49 novela
Bonita imagen de internet


Anita salió de la habitación entornando la puerta.
Se extrañó de no escuchar la voz de su marido, y si a don Federico lamentarse.

-Ay, qué dolor tan insoportable...

Anita irrumpió en el comedor y se lo encontró sentado, y con la pierna lastimada estirada y encima de otra silla. Al parecer su marido así lo había acomodado.

-¿Y José?
Preguntó, sin apenas mirarlo.

-Ha ido a buscar algo para entablillarme la pierna. Tardará un rato.

Anita cerró la puerta para que doña Manolita no la escuchase.
-Esta noche has estado merodeando por nuestra casa, te equivocas si crees que vas a conseguir algo de mi. Dios te ha castigado por ello y no sabes lo que me alegro...

-Lo siento, Anita, nunca volverá a pasar algo así. Tienes mi palabra.

-Doña Manolita es una gran mujer y no merece la tengas postrada en la cama.

-No sabes lo que dices, mujer.
Ella está enferma.

-Mañana vendrá alguien a visitarla y con su consentimiento.

Y abrió la puerta como antes estaba. Al poco llegó su marido con dos tablillas y una sábana hecha jirones para sujetar aquel improvisado y casero remedio.

Los ojos de don Federico echaban chispas por la insolencia de ella, pero tuvo que disimular ante la presencia de José. Y pensó que aquel hombre tenía un gran corazón, era trabajador y tenía mucha suerte de tener al lado a semejante hembra.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

martes, 12 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 48

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 48 novela

José había dado vueltas y más vueltas por los alrededores y no había dado con don Federico. Pero al acercarse a la casa de su patrón para ver si Anita precisaba de ayuda... escuchó a una distancia relativamente corta los gritos del hombre e intentando que alguien lo escuchase.

Fué hacia allí y se lo encontró en un estado lamentable. 
Su pierna derecha seguramente la tenía rota por más de un sitio. Las ropas pringadas de un barro mal oliente y debido a estar la tierra recién abonada para trasplantar algún arbusto para que a la casa diese sombra para cuando llegase el verano.

-Me he roto la pierna, he intentado levantarme y no he podido debido al dolor. Me he pasado toda la noche aquí al raso y con el frío que hace muy seguro cogeré un catarro de esos que no se curan en meses.

José lo ayudó cono pudo a levantarse y se lo cargó a la espalda. Así se los encontró Anita cuándo salía de la casa.

-Ayúdame, Anita, lo meteremos dentro. 

Don Federico miraba a Anita como suplicando su misericordia, la mujer al rehuir la mirada aquello le pasó inadvertido.

Desde dentro se escuchó la voz de doña Manolita.
-¿Estás bien, Federico?

Fué Anita la que entró en la habitación y le comunicó:
-Lo está, Manolita, tan solo se ha roto una pierna. Al parecer se ha caído...

En la habitación se escuchó un largo suspiro, lo tenía allí y eso era más que suficiente. Y dió las gracias al Más Grande...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 47

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 47 novela

Al escuchar a don Federico lamentarse, Anita siguió hasta la casa, primero era doña Manolita...
Fué hasta la habitación y la encontró tal y como un rato antes la había dejado. 
Sintió lástima de ella, era bonita todavía a pesar de los kilos que le faltaban para tener un peso adecuado. 
Se acercó a ella y bajito le susurró: Manolita no te preocupes, tu marido ya ha aparecido.

-¿Está bien?
Preguntó con los ojos llenos de lágrimas.

-Lo está, ahora vendrá... me vas a perdonar, pero deberías pensar más en ti. ¿Porqué estás siempre en la cama? Ya sé que los ataques de tos son molestos, pero no entiendo que por ello te recluyas en la habitación y pases todo el día acostada.

-Me siento enferma y sin fuerzas para nada.

-¿Confías en mi?

-Por supuesto que si, Anita. 

-Si me das tu permiso, mañana vendrá a verte una persona que puede hacer mucho por ti. 

Manolita asintió con la cabeza mientras Anita le acomodaba el almohadón.

Se llevó a la cocina el vaso y la jarrita de agua, lo fregó, y llenó de nuevo. Y lo dejó encima de la mesilla de noche para que Manolita lo tuviese a mano...

-Ahora volvemos.

-Gracias, Anita, para mi eres un Ángel.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

ESTE CAPÍTULO ES NUEVO, 
ME EXPLICO: 
LA NOVELA QUEDÓ HASTA EL CAPÍTULO PASADO. NO ESTABA MUY CONFORME CON EL PERSONAJE DE DON FEDERICO Y DESPUÉS DE PENSARLO MUCHO HE LLEGADO AL CONVENCIMIENTO DE QUE LA PRIMERA IDEA ES LA QUE VALE 
AL VOLVER A PUBLICARLA HE PULIDO ALGUNAS COSAS..

sábado, 9 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 46

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 46 novela
No lejos de la casa, don Federico se lamentaba de su mala pata. Estaba aterido de frío. Sus dientes castañeaban involuntariamente. Dentro de él una voz le martilleaba el cerebro. 

-Tú eres el único culpable, tú y solo tú debiste ser más respetuoso, ahora no te lamentes. Eres un ser despreciable. 

La voz de su conciencia no le dejó en paz en aquellas horas interminables que había pasado a solas. De haber podido  la hubiera acallado. Pero sabía que ella era la única que tenía tal libertad.

Dentro de él algo había cambiado, y aunque no era del todo consciente no tardaría en comprenderlo.

Mientras tanto, José y Anita lo buscaban con preocupación.
Aunque ella lo hacía por doña Manolita, pensaba que no se merecía tanto sufrimiento.

Buscaron por todas partes y nada... 

Anita se dirigió hacia la casa para ver si doña Manolita la necesitaba. Y lo hizo por la parte de atrás. Iba a entrar en ella cuándo le pareció escuchar algo. Puso toda su  atención y juraría que alguien estaba pidiendo ayuda.

-Aquí, aquí estoy. Me he roto una pierna.
Se lamentó don Federico.
Continuará...
Autora Verónica O.M.

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 45

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 45 novela

Mientras la mujer ingería los alimentos...
Anita la hablaba con calma, quería transmitir con ese hecho una serenidad que estaba muy lejos de sentir. 

La mujer se lo agradecía profundamente, aunque de su boca no salió ningún sonido que lo certificara.

Una vez acabado el desayuno, le ahuecó los almohadones para que estuviese lo más cómoda posible.
-¿Necesitas algo antes de que vaya a ver...?
-No. Ve, Anita. Estoy con los nervios sobresaltados.

-No intentes levantarte. Estaré pronto de vuelta. 
No estaba demasiado convencida, pero algo debía decir para tranquilizarla.
Salio dejando la puerta entornada.
Caminó hacia las tierras de don Federico. Allí estaba José muy atareado.

El hombre no entendía como a aquellas horas su patrón no había aparecido por allí.

-¡José! 
Gritó, ella.

La voz de su mujer la sobresaltó de sus pensamientos. 

Se acercó hacia dónde ella esperaba. 

-¡Don Federico no apareció anoche por su casa! 
Por la de ellos, si. Salió huyendo cuando Amigo salió detrás de él, ladrando.
-Debemos buscarle, algo le debe haber sucedido.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 8 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 43 Y 44

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 43 novela

-¿Qué sucede, Anita? 
Preguntó María. La mujer intuía que era algo importante. 

La cara de Anita hablaba por si misma. Entrecortadamente le contó todo, secándose las lágrimas en dos ocasiones.

-No creas que es mala persona.
 Dijo María, convencida de ello.
-Se le está haciendo cuesta arriba la enfermedad de su mujer y no es para menos. Lleva así demasiado tiempo viéndola consumirse. Te voy a confensar algo que nunca he dicho a nadie, a ti te lo cuento porque sé que eres persona de fiar.

Los ojos de Anita se abrieron más de lo normal, interesada en escuchar aquello que la mujer al parecer le iba a contar. 
-Te escucho, si quieres contarme. Y agradezco el concepto que de mi tienes.

-Cuándo Manolita cayó enferma su marido vino a pedirme consejo, se lo di, además de aconsejarle le diese a tomar algo que le iba a preparar exclusivamente para ella. Me tachó de bruja loca y se marchó hecho un energúmeno de mucho cuidado. Nuestra amistad se rompió entonces. Me entristece no poder hacer nada por ella. Federico así lo ha querido.

-Quizás yo pueda ayudarte en eso.
 -Dijo Anita, brindándose a ser el medio que facilitase esa ayuda a la mujer que yacía enferma en la cama.

-Gracias, Anita, sabía que contigo podía contar...
Autora Verónica O.M.
Continuará


HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 44 novela

-No te dejes amedrentar por don Federico, Anita, no es más que un pobre hombre digno de lástima.

Las mujeres se despidieron.

Anita ya mucho más tranquila. Parecía mentira la fuerza y confianza que algunas personas eran capaces de transmitir.

Tardó poco en llegar a la casa. Las piernas le temblaban, pero no se achicó y entró.

-Manolita, ya he llegado.
Nadie contestó. Aquello no le dio buena espina, pero intentó calmarse diciéndose que quizás la mujer en aquellos momentos durmiese. 
Fue hacia el dormitorio y lo que se encontró para nada se lo esperaba. La mujer yacía en el suelo y al parecer estaba inconsciente. 
Se arrodilló e intentó reanimarla, golpeándole ambos lados de la cara con unas palmaditas y llamándola.
Poco a poco algo de color asomó a su mortecino rostro. Sus ojos también fueron semi abriéndose.

-¿Qué te ha pasado, Manolita? 

Preguntó muy preocupada.

La mujer todavía tardó en reaccionar. 


La buena de Anita no quiso insistir y esperaba pacientemente a que le explicase. Pero que fuese cuándo tuviese que ser y sin precipitar nada.
La levantó del suelo, y a peso muerto le costó mucho meterla en la cama, y le dió pena,  era tan poquita cosa y vulnerable...

-Me levanté porque mi Federico no regresó a casa. 

Dijo la mujer llorando.

-¿Estás sola desde que ayer  me fui?


-Si. 

Contestó y de nuevo se echó a llorar. 

Anita abrió un cajón de la cómoda y sacó un pequeño pañuelo y le secó las lágrimas.

-Te voy a dar el desayuno y después iré a ver lo que ha sucedido.

La mujer asintió con la cabeza. Por suerte Anita ya estaba allí...

Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 6 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 42

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 42 novela

Anita subió a la pequeña tienda de María...
En realidad no sabía muy bien a lo que iba, aunque era consciente que de allí saldría reconfortada. 

En aquellos momentos la mujer entraba con un cubo  vacío de cinc. Había acabado de regar la puerta para asentar el polvo.
No vio a Anita llegar, pero no se sobresaltó cuándo escuchó su voz dándole los buenos días.
-Buen día, María.

La mujer volvió la cara y la saludó muy amablemente. 
-Buen día, Anita. ¿Qué te trae por aquí? 
Antes de que ella respondiese la estaba invitando a entrar. 
-Un minuto que voy a lavarme las manos.

Anita espero a que saliese. No sabía muy bien cómo abordar el tema que tanto la preocupaba. Aunque no fue necesario ya que María se había dado cuenta de que algo grave le pasaba.
-¿Hablas tú o lo hago yo? 
Dijo con amabilidad y poniéndose en la piel de ella. Sabía que era tímida y lo que le iba a contar le costaría hacerlo.
-¿Qué te pasa? tus ojos hablan de que algo grave te sucede.

-¿Tanto se me nota? 
Su voz sonó quebrada y las lágrimas brotaron a borbotones mojándole el rostro.

-Siéntate, te voy a traer un vaso de agua. Ahora hablaremos y te aconsejaré lo que debes hacer.
Al poco salió con el vaso y dentro había vertido un polvillo tranquilizante. 
La buena de María tenía remedio para todo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 4 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 40 Y 41

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 40 novela

Al entrar Anita en la casa lo hacía con el corazón palpitante. Amigo iba tras ella. La mujer se topó de narices con su marido que se había despertado por los fuertes ladridos del perro.
-¿Qué ha pasado, Anita? 
Dijo preocupado.

-Nada. 
Respondió ella. Prefería no hacerle partícipe de lo que había sucedido en la puerta. ¿Cómo podría decirle que su patrón andaba merodeando por allí? Era una situación que la incomodaba muchísimo sintiéndose  incapaz de hacerle frente. 

-Vas a coger frío, vamos para la cama. 
Aquel "nada" dicho demasiado rápido no le cuadró en absoluto, pero si ella no quería contarle él no intentaría sonsacar más información. Pero estaría atento a todo lo que aconteciera a partir de ya...

La mujer llevaba escondido el trozo de tejido que Amigo destrozó. 

-Ve tú, que ahora voy. 
Fué hacía la cocina a beber agua y aprovechó para esconder "aquello" y lo puso debajo del cubo de la basura. Por la mañana decidiría que hacer con aquel jirón de tejido.
Cuándo llegó a la cama al parecer José dormía. Eso era lo que ella pensaba, pero...
Autora Verónica O.M.
Continuará

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 41 novela

Anita no pudo pegar ojo en toda la noche, dio vueltas y vueltas en la cama, José se hacía el dormido. Se posicionó boca arriba, y por el rabillo del ojo no se perdería detalle.
Sabía que algo la preocupaba, de no ser así ya estaría dormida.
La observó levantarse, lo hizo con delicadeza para no despertarle. Si ella supiese...

Volvió a la cocina y entornó la puerta. Levantó el cubo de basura y cogió el trozo de tejido. Estaba convencida que era del pantalón de don Federico. Lo volvió a esconder en el mismo sitio y salió de la cocina dispuesta a acostarse nuevamente.

Mientras tanto José permanecía acostado. Estuvo tentado de seguir sus pasos pero no le pareció apropiado, sabía que si Anita se percataba de ello iban a tener un serio problema.

Despiertos permanecieron toda la noche aunque ninguno lo confesaría. 

Y llegó el nuevo día y había que levantarse, aunque Amigo ya hacía rato que se paseaba por la casa. 

Al rato José salía por la puerta, más tarde lo haría Anita, pero antes debía adecentar su humilde hogar y preparar la comida que llevaría a José antes de llegarse a casa de sus patrones.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 1 de junio de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 39

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 39 novela

La noche se les hizo larga a ambos, algo menos a José que fue quien sucumbió al sueño a altas horas de la madrugada. 

En la oscuridad del cuarto, Anita permanecía con los ojos como platos e incapaz de dormir. Estaba nerviosa y con cuidado se levantó de la cama. No quería despertar a su marido y que en aquellos momentos roncaba levemente.
Se asomó a la ventana, entre las rendijas de la persiana vislumbró la calle, no se veía nada fuera de lo común entre aquella oscuridad. 
Fué hacia la cocina y desde allí repitió la operación. Al parecer todo estaba tranquilo. 
Se iba a retirar cuando le pareció que algo se movía.
Sintió miedo y estuvo tentada de despertar a José, aunque no lo hizo.

Abrió con cuidado la puerta de entrada y cuando se quiso dar cuenta, Amigo estaba tras ella.
-¡Qué susto me has dado! 

El perro la miró y la siguió hacia la calle, una vez allí empezó a olisquearlo todo e intentando encontrar algo.
Y de pronto empezó a ladrar al descubrir que alguien a lo lejos los observaba.
Anita no lo reconoció, pero Amigo, si. Salió detrás de él y cuando volvió llevaba entre sus dientes un trozo de tela basta.

Entraron en la casa sin hacer ruido y con la luz de la sencilla lámpara observó el jirón de tela. 
Su rostro palideció al acordarse que don Federico había llevado puesto aquel mismo día un pantalón que coincidía con aquella desgarrada tela.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 30 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 38

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 38 novela

Ya habían cenado y José no tardó demasiado en irse a dormir. Anita se quedó recogiéndolo todo, y una vez acabado su trabajo se sentó en la hamaca y empezó a balancearla.
Era tal su cansancio que se durmió en un santiamén.

José en la cama era incapaz de conciliar el sueño, dio mil vueltas sin conseguirlo. Entre las rendijas de la persiana enrollable vislumbró una pequeña luz, se levantó de la cama rápidamente y miró hacia la calle.
Había un hombre con una  linterna enfocando su luz hacia la casa. No pudo verle el rostro pero su sombra le pareció conocida.
Abrió la puerta inmediatamente y la sombra ya había desaparecido.

Anita se despertó sobresaltada. 
-¿Qué pasa? 
 Dijo restregándose los ojos.

-Había alguien fuera. Vente a la cama,  la hamaca no es sitio para dormir.

Anita le siguió hacia el cuarto, y se desnudó mientras su marido la miraba. Se puso un camisón largo y cepilló su larga melena.
Al meterse en la cama puso su cabeza sobre el brazo de su marido cobijándose contra él. 
Y se dieron las buenas noches...
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 28 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 37

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 37 novela

A José la explicación que le dio su mujer no lo convenció del todo...
Y así se lo hizo ver. 
-¡A ti te pasa algo!

Al escuchar aquellas palabras, la mujer siguió a lo suyo que era preparar la cena. No quiso mirarlo para que no viese en sus ojos la posible verdad. 
-Te equivocas, José, no me pasa nada, quizás sea el cansancio de estar todo el día fuera de casa. No veas la paliza que he tenido que darme para adecentar un poco la casa de tu patrón. Pobre doña Manolita, es una bendita mujer que no creo merezca esa enfermedad que la tiene postrada en la cama y siendo tan joven. 
Al parecer había cogido carrerilla contando, pero no todo...

José no quiso insistir pero siguió pensando que ella le ocultaba algo.
Ni por asomo podía suponer de qué se trataba.

Anita tenía la plena seguridad de que lo que le había contado no le había cuadrado, pero conociéndole cómo lo conocía sabía que no insistiría. Interiormente agradeció que fuese así, para nada le apetecía tenerle que contar algo que lo pondría de mal humor, contando que no tuviese consecuencias más graves y lamentables. Quiso tranquilizarse sin conseguirlo del todo, el cucharón se le cayó de las manos, estaba tan nerviosa que al cogerlo del suelo volvió a caérsele.
-¡Qué torpe soy! 
Dijo.

José la miró, pero se mantuvo en silencio. Y le dolió la poca confianza, quizás algún día le contase...
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 27 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 36

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 36 novela 

En la casa de Federico y Manolita esto acontecía en aquellos momentos...


El hombre había regresado de la cocina, cargado con una brillante bandeja con la cena que la mujer tomaría con su ayuda. 
Ni por asomo... podía imaginar lo que al hombre le estaba costando estar frente a ella y tan cerca.

No era tonta, no, pero era tanto su amor hacia él que decidió no ver lo que no le era grato.
-Tenemos que hablar, Federico.

-¿De qué? 
Preguntó un tanto alterado. --No empieces con tus tonterías.
Dijo nada tranquilo, intuyendo que de aquella conversación algo no le iba a gustar. 
Como así fue...
-Te voy a dar la cena. 
No la miró al decirlo, y su vista la posó hacia la ventana.

-Primero hablemos, después cenaré. Hay algo que te tengo que decir, también pedirte perdón por las tonterías que he dicho estos días. En mi defensa te diré, querido Federico que estoy muerta de miedo. 
Unas lágrimas resbalaron por su rostro, ni siquiera hizo por secarlas.
-Las cosas que te dije no me las tengas en cuenta. Le he pedido también perdón a Anita.

-¿Perdón, porqué? 
Sus ojos brillaron de una forma...

-Por las tonterías que también le he dicho.

Aquello no se lo esperaba. Trató de disimular ante su mujer no consiguiéndolo del todo.
-No debiste hacer eso. Te voy a acomodar para darte la cena.

-Pero...

-No hay peros que valga.
El hombre empezó a darle la cena. 

La mujer ya no insistió y se sintió mal por su poco interés.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 24 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 35

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 35 novela

Mientras don Federico maldecía a la buena de Anita...

Ella, ya había salido del recinto de la casa, se marchó cómo quien hace algo malo y quiere pasar totalmente desapercibida, nada más lejos de la realidad. El perverso era él, ella una víctima que de momento había escapado de sus insinuaciones, y temía no tener tanta suerte la próxima vez.
Sabía que el problema se zanjaría si le contase a José, pero aquello y dada su situación era del todo imposible, estaba segura de que José perdería su trabajo.

¿De qué iban a comer? pensaba Anita, triste y desesperanzada.

Los nervios le estaban jugando una mala pasada...
El rostro lo llevaba encendido, no hubo forma de que durante el trayecto para llegar a su humilde hogar le bajase ese color tan alarmante.

Cuándo entró en la casa se topó con los ojos de su marido, el hombre en lo primero que se fijó fue en su rostro. Se asustó al verla en aquellas condiciones.
-¿Estás bien? -preguntó alarmado.

-¡Si!

Era una soberana mentira, pero improvisó rápidamente para salir del paso. 

-He caminado deprisa, tenía ganas de llegar a casa.

-No lo hagas más, podría haberte dado algo y no precisamente bueno.

-No lo haré más, te lo prometo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 22 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 34

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 34 novela

Don Federico cerró la puerta y parecía enfadado. Se había quedado con un palmo de narices, cuándo Anita había desaparecido a sus ojos, seguramente que en un descuido. Otra vez sería más listo que ella. En eso mismo pensaba cuándo se dirigió hacía la habitación conyugal, dónde su mujer descansaba, pero no dormía...

-¿Eres tú, Federico? Preguntó Manolita. Sus ojos cobraron una mayor viveza, sin ninguna duda lo quería. Y deseaba contarle cómo había pasado el día, sabiéndose acompañada y cuidada por Anita. Una gran mujer.

El hombre se acercó a la cama y la besó ligeramente en los labios. Fue un visto y no visto, apartando al segundo su mirada. Huía de los sabios ojos de su mujer, lo conocía tan bien que creaba malestar a su conciencia.

Manolita intuía que allí sucedía algo anormal, pero no se atrevió a decirle nada e hizo cómo si no se hubiese dado cuenta. 
Y pensó, claro que si... el pensamiento vuela sin querer aunque haga daño.

-Voy a preparar la cena.
Dijo sin mirarla.

-Ya está preparada, sólo debes calentarla. Anita muy amablemente se brindó a ello.

El hombre salió de la habitación y fue hacía la cocina. La encontró recogida y limpia, y si... allí estaba la cena.
-¡Maldita mujer! ¿porqué no puedo apartarte ni un momento del pensamiento? 
No lo dijo en voz alta, pero por poco...
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 21 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 33

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 33 novela

-¿Necesitas algo antes de que me vaya? 
Preguntó Anita, todavía conmocionada por la confesión de doña Manolita, aquello nunca lo hubiese imaginado, con mal pie había empezado su primer día en la casa.

-No, gracias. Puedes irte, ya he abusado bastante por hoy.

-¡Hasta mañana, que descanses!

Doña Manolita no contestó pero la miró agradecida.

Anita salió de la casa entornando la puerta, en aquellos tiempos era habitual dejarla así, y con total tranquilidad...
IGUAL QUE AHORA, CUÁNTO HEMOS PERDIDO...

A lo lejos vio a don Federico, y para nada quería cruzarse con él. Y se escondí detrás de la casa, desde allí lo vigilaría hasta que él se metiera y cerrase la puerta. Su corazón se le aceleró  cuándo el hombre antes de entrar pareció buscar algo. Se daba cuenta que él también la había visto. 

Y se estaría preguntando por dónde se fue sin ser vista.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 19 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 32

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 32 novela

Anita todavía andaba por la casa. Lo tenía todo recogido e inclusive había dejado la cena preparada, don Federico tan sólo debería calentarla. 

Se recreó mirando la de cosas bonitas que tenía aquel hogar, pero no lo hizo con envidia, cada uno estaba dónde debía.

Antes de marchar fue hacia la habitación. Doña Manolita tenía los ojos cerrados y pensó que dormía. 
-Anita, no estoy dormida, descansaba los ojos... no sé porqué eso me alivia.

-Venía a despedirme, me dijiste te avisara.

-Gracias, Anita, eres una gran mujer. ¡Siéntate por favor, quiero decirte algo!

Se sentó cerca de la cama.
-¿Tú dirás?

-Te voy a decir algo que probablemente te pueda molestar, pero cómo no me gusta tener doble cara te lo he de decir. Estos días no han sido demasiado benévolos conmigo, y como tengo un miedo horrible a morir me he entretenido diciendo disparates.

-¿Disparates? ¿de que tipo? Preguntó Anita interesada en saber.

-Le dije a mi marido que cuándo muriese volviese a casarse.

-Eres muy fuerte.
-Dijo Anita, compadeciéndola.

-No lo soy en absoluto, soy todo lo contrario. Me gustaría se casara contigo. 

-¿Conmigo?
 Preguntó demasiado fuerte. -Ya sabes, que estoy casada.

-Lo se, lo se, ya te he dicho que digo muchos disparates. Te pido no lo hables con tu marido, quizás no entienda.¿Me perdonas?

-Claro, que si.
No lo dijo convencida. Pero era incapaz de afearle su conducta.

Y aunque no disculpaba el comportamiento de don Federico, ahora podría entenderlo.
Ella había respetado y apreciado al patrón de su marido y no había sido por él correspondida.
Y eso le dolía...
Autora Verónica O.M.
Continuará 

viernes, 18 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 31

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPITULO 31 novela 

Una vez acabado su desayuno, Anita ayudó a doña Manolita a colocar su cabeza encima de la mullida almohada, la mujer tenía la necesidad de descansar, su tos apenas se hizo notar, quizás por la presencia de la joven mujer que la distraía. 
Ni por asomo pensaba que su marido había hecho aquel cambio tan radical, si se lo llegan a decir o asegurar no lo hubiese creído. Sabía, eso si, que las conversaciones que había tenido con él no habían sido demasiado normales. Esperaba que no tuviese aquello en cuenta, ya que todo era producto del miedo que tenía a la muerte. Aquellas locuras suyas la distraían del sufrimiento que ello le producía, y tenía plena confianza en el hombre con quien se casó hacía tiempo.

-¿Necesitas algo más? Preguntó Anita, al hacer la pregunta el tuteo le era un poco menos difícil...

-Nada más, Anita. Gracias.

-Voy a recoger la cocina, si me necesitas, llámame. 

-Está bien. Voy a intentar descansar, lo que si te pido es que antes de irte y aunque esté durmiendo me digas adiós.

-Lo haré, no te preocupes. Además tengo para un buen rato.

Fue hacia la ventana y corrió la tupida cortina. La habitación quedó en una acogedora semipenumbra. 

Y salió entornando la puerta...
Recogió la cocina y puso orden en la planta baja.

Y día a día iría dejando todo reluciente.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 16 de mayo de 2018

HASTA QUE TÚ TE VAYAS 30

HASTA QUE TÚ TE VAYAS CAPÍTULO 30 novela

Don Federico salió de la cocina con una sonrisa en los labios, y sus ojos brillaban de pura malicia. Aquello empezaba a gustarle. Y pensó en lo que diría su madre si viviese. 

-¡Hijo, no te reconozco!

Y como aquello no le gustaba quiso despistar sus pensamientos y empezó  a silbar. 
Sus pasos los llevó a sus tierras, donde José trabajaba como un mulo desde hacía horas.

Lo vio llegar, pero siguió con lo que estaba haciendo, hasta que su patrón se posicionó delante de él.

-Buenos días, José.

-Buenos días, don Federico.

-Me pongo mi ropa de faena y te ayudo.

-Bien. 
Dijo José sin demasiadas ganas, y siguió a la suyo. 

Mientras, en la casa... 
Anita le servía el desayuno a doña Manolita. El embozo de la sábana lo había protegido con una servilleta para que no se manchase.
-Puedo dártelo yo. 
Dijo Anita con un hilo de voz. Le daba vergüenza tratarla de tú, pero ella se lo había pedido.

-Gracias, Anita, te lo agradezco.

La ayudó con una paciencia infinita. En realidad le daba pena, una mujer todavía joven y en aquellas condiciones. 
Y pensó que aún siendo humilde, ella misma tenía mucho más.
Autora Verónica O.M.
Continuará

Mis post más visitados en la última semana

Mi lista de blogs

Regalo desde el blog DESVIO 24

Regalo desde el blog DESVIO 24
Muchas gracias Jhossef

Premio desde el blog DESVIO 24

Premio desde el blog DESVIO 24
Muchas gracias Jhossef

REGALO DE LA CHARCA DE ELISA

REGALO DE LA CHARCA DE ELISA
muchas gracias, clica en la imagen

Premio de Los relatos de Ana

Premio de Los relatos de Ana
Muchas gracias Ana

DOS PREMIOS PARA ESTE BLOG

DOS PREMIOS PARA ESTE BLOG
Muchas gracias Nela

PREMIO B. AMIGOS DE LA RED

PREMIO B. AMIGOS DE LA RED
Muchas gracias Marita

PREMIO POEMAS INQUIETOS

PREMIO  POEMAS INQUIETOS
Gracias amigo

REGALO DE MI TOCAYA VERÓNICA

REGALO DE MI TOCAYA VERÓNICA
Muchas gracias

PREMIO REVISTA DE MIS ANTOJOS

PREMIO REVISTA DE MIS ANTOJOS
MUCHAS GRACIAS

Regalo del blog de Ariadna

Regalo del blog de Ariadna
muchas gracias amiga...

Regalo del blog Musa, papel y pluma

Regalo del  blog Musa, papel y pluma
muchas gracias Myriam

REGALO DEL EL ESCONDITE DE LAS GOLONDRINAS

REGALO DEL EL ESCONDITE DE LAS GOLONDRINAS
Mil gracias querida Victoria

Regalo del blog y sigo pensando

Regalo del blog y sigo pensando
muchas gracias EriKa

REGALO DE MIS SENTIMIENTOS

REGALO DE MIS SENTIMIENTOS
Gracias tocaya

Premio para este blog

Premio para este blog
Muchas gracias Sor Cecilia, si clicais en el premio entraréis en su bello blog

visitantes