¿Qué podía hacer, si Doña Manolita no podría levantarse para abrirle?
Anita, fue a la parte de atrás de la casa y Amigo fue tras ella. Pensó... que quizá la ventana de la cocina no estuviese cerrada del todo. Y por allí con un poco de maña acceder al interior.
—¡Doña Manolita! —dijo en voz alta. —No se asuste. Voy a intentar entrar.
La mujer la había escuchado y sólo fue capaz de pronunciar: —Anita, no te hagas daño.
Y en silencio agradeció al Cielo, el buen corazón de aquel Ángel que intentaba hacer: lo correcto.
De momento aquí lo dejo.
Autora Verónica O.M.
Buen fin de semana🍀
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